0

Le tomé la mano y suspiré cuando sus dedos fríos se encontraron con los míos. Su tacto trajo consigo un extraño alivio, como si estuviera dolorida y el daño hubiera cesado de repente.
—¿Es que realmente no te das cuenta de lo importante que eres para mí? ¿Tienes alguna idea de cuánto te quiero?
Me apretó más fuerte contra su pecho duro acomodando mi cabeza bajo su barbilla. Presioné los labios contra su cuello frío como la nieve.
—Lo que sí sé es cuánto te quiero yo —repuse.
—Eso es comparar un árbol con todo un bosque.
Cuando tú la ves, ya no es la tierra quien te sostiene, sino ella, que pasa a ser lo único que importa. Harías y serías cualquier cosa por ella, te convertirías en lo que ella necesitara, ya sea su protector, su amante, su amigo o su hermano: Te ama más de lo que piensas. Le aterra alejarse de ti.
—De acuerdo —acepté su disculpa sin problemas, pues ya le había perdonado—, pero las fiestas de pijamas tienen sus ventajas… —me aovillé más cerca de él y besé la hendidura de su clavicula—. Tú puedes raptarme siempre que quieras.
Duerme, Bella mía. Que tengas dulces sueños. Tú eres la única que me ha llegado al corazón. Siempre seré tuyo. Duerme, mi único amor.
Eso parece, ¿a que sí? Nos cae de todo por todos lados —suspiró—. ¿Nunca se te ha ocurrido pensar que tu vida sería más sencilla si no te hubieras enamorado de mí?
—Quizá, aunque sería una existencia vacía, sin valor.
0
Tu me enseñaste a dar amor y nada más, tu me enseñaste que no importa si recibes algo a cambio. Y descubrir que en esta vida hay algo más, y donde quiera que yo esté tu vas a estar.. como un ángel cuidarás de mi, cuando me pierda y deje de reir. Tu me enseñaste como respirar de nuevo, tu me enseñaste a pensar antes de actuar. Ya no duele, porque al fin ya me encontré, tengo tanto que aprender. Todo lo que tengo es tu mirar, y mis recuerdos. Dicen que después de la tormenta siempre llega la calma, y después de que llovió paró. Dicen que es el tiempo el que cura las heridas, pero de las mías se olvidó. Después de ti, para mi, ya no hay nada. Dicen que solo se trata de ver hasta lo invisible.
Ya, desgraciadamente, estoy acostumbrada a no tenerte. Es imposible olvidarte, alejarte de mis pensamientos, taparte. Vivís en mis recuerdos, vivís cada vez que me acuerdo de vos, vivís y vivirás en mi corazón. Feliz cumpleaños, te amo y extraño, hoy y todos los días de mi vida, mamá.