
Miro hacia el camino y te veo venir y veo tus arrugados pantalones emerger y correr hacia mi. Sin tí, querido, no podría ver ni oír ni sentir ni pensar ni vivir. Te quiero y no permitiré que estemos separados una noche más mientras duren nuestras vidas. Estar sin ti es como pedir clemencia a una tormenta o matar la Belleza o hacerse viejo. Tengo tantas ganas de besarte -en la espalda donde te nace el pelo- y no sé cómo decirte hasta qué punto. Pensar que voy a morir sin que lo sepas, tienes que esforzarte por sentir lo mucho que te quiero, lo inanimada que quedo cuando te vas. Vuelve pronto a mí. No podría soportar estar sin ti, aunque me odiarias y estuvieras cubierto de llagas como un leproso, aunque te escaparas con otra mujer y me dejaras morir. Aunque me golpearas, te seguiría queriendo, lo sé.
