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Esa piel fue particular. La hacés muy bien, y aunque te hierva la sangre, te encadenás para no llamar. Cómo hacés? conozco todos tus trucos, pero aún así me dás que pensar. Ya estoy bien, ya me ordené en mi desorden y aquellas voces no me hablan más. Por favor, mentime y dame la espalda, otra vez no quiero patinar. Y me esperás más de la cuenta siendo siempre el que yo soñé.

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