sábado, 26 de septiembre de 2009
A veces pienso que te miento, cuando te digo que te quiero por qué esto ya no es querer. A veces creo que he muerto, cuando no estás y yo despierto, por qué se que esto ya no es querer. Es algo más, algo que me llena, algo que no mata ni envenena, es algo más que amar. Es algo más que la distancia, que el dolor y la nostalgia. Es darte un beso cada noche, que tus manos me enamoren y que lo nuestro crezca cada día más. A veces creo que he vivido mas de mil años contigo, por qué se que esto ya no es querer. A veces pienso que es mentira, por como entraste en mi vida, por qué esto ya no es querer. Y yo sé que no es querer, por qué en tus ojos yo me puedo perder, contigo olvido lo que es temer. La noche, el día y mi vivir, la sangre en mis venas, lo doy todo por ti. Contigo el mundo no tiene final, y el tiempo no se nos va a acabar. Nunca te olvides que soy yo quién te ama, te espera, te llora y te anhela los minutos y horas. Me muero por besarte, dormirme en tu boca, tu ausencia me hace extrañarte.
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Acostumbrado, equivocado. No veo el cielo, está nublado. Apareciste sin que te buscara nadie, no esperaba encontrarte ahí. Tal vez tu risa no tenía sombras, no tenía caras. Me prestaste un beso, me prestaste calma, me prestaste todo lo que me faltaba. Tenés la receta justa para hacerme sonreir, y todo el tiempo sabés lo que me asusta, sabés lo que me gusta estar con vos. Me robaste el cuerpo, me robaste el alma. Ya es tuya la voz con la que antes cantaba. Me quitás el sueño, me quitás el habla, pero si estoy con vos, no necesito nada. No me siento mal, no tengo energía, ¿cómo llegué hasta acá? No presiento más, no tengo armonía, no percibo si no estás. No comprendo que me falta todavía, no se si pueda esperar. No hay dolor que duela más, que el dolor del alma. No se aleja así nomás. Cosas lo hacen aliviar, pero no lo calman. Mañana va a ser un gran día, te lo digo yo. Ya no hay dolor, ya no duele y no va a doler, si todo lo que te lastima el tiempo lo hace durar, hasta que seas conciente que no te hace daño. Sí, yo no se lo digo a nadie, pero me dí cuenta, que pudo ser peor, que no fue para tanto. Y así son las cosas, así es esta vida. No me quiero conformar, vos tendrás tu forma, yo tengo la mía, solo aprendo a lastimar. Quiero escucharte. No me prives, no me censures, no te escapes: esta realidad existe.
sábado, 5 de septiembre de 2009
Esa piel fue particular. La hacés muy bien, y aunque te hierva la sangre, te encadenás para no llamar. Cómo hacés? conozco todos tus trucos, pero aún así me dás que pensar. Ya estoy bien, ya me ordené en mi desorden y aquellas voces no me hablan más. Por favor, mentime y dame la espalda, otra vez no quiero patinar. Y me esperás más de la cuenta siendo siempre el que yo soñé.
martes, 1 de septiembre de 2009
He tratatado cariñosamente de expresar a través de la música el martirio y al mismo tiempo las delicias del amor. No estoy de acuerdo con usted en que la música no sepa describir todas las virtudes del amor. Al contrario, solo la música sabe hacerlo. Usted dice que para eso harían falta palabras. Precisamente aquí las palabras son impotentes y donde ellas fracasan se levanta con todo su poderío un lenguaje más expresivo: la música. Ya el verso, al cual echan mano los poetas para expresar sentimientos amorosos, es una usurpación de terrenos que pertenecen exclusivamente a la música. Palabras fundidas en poemas dejan de ser palabras, se van convirtiendo en música... La mejor prueba es que en esta clase de poesía las palabras como tales -y no como valores musicales- carecen de sentido. Sin embargo, no solo tienen sentido, sino que se contienen profundos pensamientos, pero estos se hallan musicalmente expresados, no literariamente. Las palabras corrompen a veces a la música, la bajan desde su altura inalcanzable.