No me queda nada más que decir, salvo que anoche no pude dormir porque comprendí que todo había terminado entre nosotros. Es un sentimiento nuevo para mí, un sentimiento que nunca preví, pero al mirar atrás, pienso que no podía ser de otra manera. Tu y yo eramos diferentes, procedíamos de mundos diferentes. Sin embargo, tú me enseñaste el valor del amor. Me enseñaste lo que significaba amar a alguien, y gracias a ello, me he convertido en un hombre distinto. No quiero que nunca lo olvides.
No te guardo reencor por lo que ha pasado. Al contrario, estoy convencida de que nuestra relacioón fue auténtica, y me alegro de que nuestro caminos se hayan cruzado, aunque sólo fuera por un tiempo tan breve. Si en un futuro lejano volvemos a encontrarnos, cada uno con una nueva vida, te sonreiré con alegría y recordaré el verano que pasamos bajo los árboles, aprendiendo el uno del otro y cultibando nuestro amor. Acaso tú sientas lo mismo, y aunque sólo sea por un fugaz instante me devuelvas la sonrisa y saborees los recuerdos que siempre compartiremos.