0

Me enamoré con dulzura, me traicionó, me hirió, no pude recuperarme y fui convirtiendome poco a poco en una persona repugnante. Tenía miedo de sufrir, por lo que decidí fabricarme una coraza y empecé a vivir adoptando una actitud desafiante. No obstante, cuando percibía un sentimiento de ternura en alguien, en ese momento volvía a sentir a una tristeza que me invadía y creaba un vacío en mí. Me abandonaba de nuevo al cariño, me traicionaban y volvía a rebelarme. Y así una vez y otra.
Iba en busca de otras cosas para llenar ese vacio, pero al contario de lo esperado, el vacío crecía más y más, sin que pudiera hacer nada por evitarlo.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada